En las últimas horas se conoció el cierre de Carnes Pampeanas, de la firma Cresud. A este caso se le suma una larga lista de empresas del sector que quebraron en los últimos dos años. A la fecha la industria cárnica perdió 10.000 fuentes laborales. Advierten que todavía no pasó lo peor.

La Política Online lo viene adelantando desde hace un buen tiempo atrás: los frigoríficos cárnicos seguirán experimentando serios problemas económicos/financieros por todo lo que resta del 2012 y, probablemente, por buena parte del año próximo.

Es que, al tratarse de un ciclo eminentemente biológico, la recuperación del stock ganadero argentino (se perdieron 10 millones de cabezas en el periodo 2006/2010) demorará como mínimo tres o cuatro años en el mejor de los escenarios productivos.

En este contexto, este año las malas noticias comenzaron por el frigorífico Swift: en enero pasado se confirmó que la compañía brasilera JBS que adquirió dicha firma decidió cerrar una de sus plantas en la localidad santafesina de Venado Tuerto.

A esa decisión se sumó el cierre del Frigorífico Carnes Pampeanas, de la firma Cresud, que opera en la provincia de La Pampa, motivo por el cual unos 295 empleados fueron despedidos luego de arreglar su correspondiente indemnización.
“Hace años venimos denunciando que las torpes y erráticas intervenciones de (Guillermo) Moreno en lo referido a la ganadería no hacen más que seguir perjudicando a productores y trabajadores”, disparó el diputado pampeano Ulises “Chito” Forte.
“Hay otros cuatro frigoríficos complicados en la provincia (de La Pampa), donde también peligra la láctea ex Consommé. Esto sucede en La Pampa y replica lo que está pasando en todo el país”, añadió el legislador a LPO.
En tanto, en diálogo con este medio, Luis Pardal, uno de los empleados despedidos de dicha firma, comentó que “en La Pampa había alrededor de 1600 trabajadores en frigoríficos y ahora quedan sólo 700, todos trabajando con garantía horaria”.
“La última faena de la empresa había sido en diciembre; a partir de allí no hubo más trabajo”, señaló Pardal, y luego apuntó que “el Gobierno nacional debe implementar políticas de Estado a largo plazo para poder solucionar este problema”.
Cabe recordar que el caso de Carnes Pampeanas no es el único en la provincia de La Pampa. A este ejemplo debe sumársele la clausura del Frigorífico Pampa Natural hace un año y medio atrás, lo que causó el despido de unos 270 trabajadores.
Así las cosas, según datos de la Federación de la Carne, en los últimos tres años se perdieron 10.000 puestos de trabajo en el sector, al tiempo que la tendencia irá aumentando con el correr de los meses si no aparece una solución concreta al problema.
“Lamentablemente esta crisis continuará porque desde un inicio advertimos que será muy largo y muy complejo salir de esta situación”, dijo Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina (Ciccra).
“Hoy la Argentina exporta apenas el 6% de su producción cuando el porcentaje histórico rondaba el 15%”, aseguró Schiariti. “Esto es la crónica de una muerte anunciada producto de la anti-política ganadera del Gobierno”, agregó a LPO.
Por su parte, el analista ganadero Horacio Ávila, afirmó que “el factor que determinó la ecuación negativa en el negocio de carnes, se cuenta principalmente en las limitaciones a las exportaciones que inexplicablemente sigue imponiendo el Gobierno”.
“Para que los frigoríficos vuelvan a generar empleo genuino y constante debe haber políticas y reglas claras que incentiven la producción”, manifestó Ávila. “El daño en los precios al consumidor ya fue hecho, por lo cual no habrá costo político alguno”, dijo.

Los motivos de la crisis
Si bien la crisis que están atravesando la mayor parte de los frigoríficos ganaderos no es nueva, lo que sí resulta una novedad es que, ya transcurridos más de dos años de su inicio, a esta altura no exista ningún indicio de recuperación en el corto plazo.
De 2006 a 2010 en la Argentina se perdieron 10 millones de cabezas de ganado debido principalmente al congelamiento de precios y al cierre de exportaciones impuesto por el Gobierno nacional que impidió que muchos productores se mantengan en la actividad.
Esta situación produjo que los frigoríficos -que en dicho período de cuatro años compraron hacienda a precios regalados a costa del quebranto de miles de productores- en los últimos dos años y medio comenzaran a pagar precios mucho más altos.
Además, el problema es que muchas de las categorías que necesitan los frigoríficos de perfil exportador para mantener el nivel de faena comenzaron a escasear por la falta de inversión en el sector productivo generada por las políticas oficiales.

Fuente: Lapolíticaonline